Jueves 10 de
octubre:
Avergonzada.
Así es como me siento ahora cada vez que Chase está cerca. Siento un terrible
malestar en todo el cuerpo y me veo obligada a voltear hacia otra parte huyendo
de su mirada. Tengo miedo que pueda verlo, que mis ojos puedan delatar los
miles de mal entendidos que han empezado a surgir en mi cabeza.
A ver,
primero: no estoy enamorada de Chase, claro que no. Si a así lo fuera sería
ridículo, estúpido y muy descuidado de mi parte. No puede ser eso,
definitivamente no.
Segundo, la
falta de costumbre de comer tanto cereal puede ser la causa de la revolución en
mi estómago que casualmente sucede cuando Chase está cerca. (MUY RARO)
Tercero, a
lo mejor mi cuerpo ha desarrollado una alergia mortal contra su idiotez. Sí,
eso es lo más factible.
—Meg. Se te
va a enfriar el desayuno—Me interrumpió el susodicho mientras lamía una
cucharilla llena de azúcar como si fuera una paleta.
Me ruboricé
totalmente y desvié la mirada. Sentí un
poco de confusión proviniendo de él. Pero era mejor eso, que mantenga su distancia
mientras mi cabeza ordenaba las cosas.
Terminamos
el desayuno y cada uno se alejó por un camino distinto, parecía que ahora él
también quería evitarme.