jueves, 1 de mayo de 2014

Día 5


Viernes 4 de Octubre

Han pasado muchos días. Lo sé y lo lamento. No he podido escribir estuve muy cansada repitiendo la rutina de salir con Chase al club deportivo y acompañarlo hacer todas sus cosas.
Todo parecía en orden para este viernes en el que tenía planeado ver alguna película en el gran televisor del living y acostarme temprano. Pero no fue así.
Madame entró a mi habitación.
—Meg, alístate. Irás al club con Chase.
—¿Al deportivo? Pero si es de noche!
—No, a un club nocturno
—Madame con todo respeto, no me siento bien
—No te lo pregunté Meg, es una orden
—Si señora— respondí con disgusto
—Usa esto— dijo y me trajo unas bolsas de ropa, luego se retiró
El vestido es muy bonito, pero no lo veo como algo que yo me pondría, ¡Es muy corto!  Definitivamente Madame no conoce mis gustos. Pero el problema no era el vestido, sino los tacones Prada. ¡Es imposible que camine sobre esas cosas! ¡No tengo equilibrio!
Llamé a Ian. Al fin y al cabo él es el único en esta casa que de alguna forma podría ayudarme.
—Ese vestido te queda muy bien— dijo al verme
—Gracias. Pero no es necesario que mientas. Sé que me veo ridícula.
—No miento
—¿Podrías ayudarme con el maquillaje?
—Meg, ¿Quién crees que soy?  No sé nada de eso—
—Tienes razón, me equivoqué de persona
—Pero conozco a alguien que sí puede ayudarte
Salió de la habitación a toda prisa y trajo a Dorothy, la cocinera. Quien diría que también era una gran maquilladora.
Terminada mi transformación forzada, Chase vino a buscarme.
—Guau—  dijo con los ojos abiertos al máximo
—¿qué?— pregunté asustada ¿Acaso me veía tan mal? 
—Te ves increíble. Aunque esos zapatos no son la mejor opción. ¿Segura que puedes andar con ellos sin lastimarte?
—Si, tal vez no—
Ian rio tras de nosotros.
Chase y yo salimos en su lujoso Porsche con dirección a la ciudad. Él también se veía muy bien, parece que tiene buen gusto para vestir. Zapatos militares (parecen sus favoritos) pantalones oscuros, camisa blanca, corbata negra y chaqueta de cuero.  Por desgracia le quedaba muy bien.
Al llegar al club las cosas cambiaron. Decenas de chicas esperaban la llegada de Chase Marshall.  Bajamos del Vehículo, él le dio las llaves del Porsche al chico del valet . El anfitrión quitó la barda y nos dejó pasar. Intentaba mantener el equilibrio con estos zapatos pero de verdad resultaba muy difícil. Chase tuvo que sostenerme un par de veces para no caer.
Una vez dentro del club Chase se alejó de mí para reunirse con unos muchachos y muchas chicas. Luego empezaron a bailar. Busqué un lugar relativamente tranquilo donde sentarme y esperar la hora de regreso. Eso de andar en clubes no es lo mío.
—Hola nena, ¿quieres bailar? – preguntó un tipo muy alto acercándose a mi
—No, gracias— respondí siendo cortés—
—¡Vamos no seas pesada!— dijo e intentó jalarme de la mano, la retiré al instante antes de que pudiera tocarme
—Te lo advierto, ¡Aléjate!—
Tal parece que el ruido y la música alta impidieron que el extraño me escuche con claridad. Me tomó del brazo con fuerza y empezamos a forcejear.
—Quita las manos de mi chica— ordenó Chase al extraño
¿Por qué se toma ese tipo de atribuciones?
El tipo me soltó bruscamente, me quedé sobando mi brazo adolorido.  El extraño sonrió descaradamente y se acercó a Chase
—Quien lo diría, Chase Marshall defensor de doncellas— le dijo con sorna
—¡Lárgate y no vuelvas a molestarla— ordenó Chase
—Estamos por verlo. Tal vez ella esté interesada en mí—
Chase le lanzó un puñetazo en la cara.
—¡Ven!— me llamó y en medio del alboroto salimos del club rápidamente por la puerta trasera.  Me quité los zapatos para poder correr junto a él.
Una vez en el estacionamiento recuperamos el aliento.
—¿Qué fue eso? Yo pude defenderme sola
—¿Sola? Meg, no matarías ni a una mosca. Era claro que alguien tenía que defenderte.
—Entonces ¿Debo darte las gracias?
No respondió. Buscó al hombre del valet, subimos al auto y regresamos a casa.
—Lamento haber arruinado tu noche— le dije
—No hay problema. No fue tu culpa y además no quería quedarme
—¿Crees que tu madre se enterará?
—Lo hará. Había cientos de reporteros en ese club
—¿Qué hacemos ahora?
—Será mejor contarle la verdad. Tal vez ella pueda ayudar
Tragué en seco. No me parece buena idea.
Y así resultó.
—¡Qué!— gritó madame y su voz se escuchó en cada rincón de la mansión.
—Madre, no fue nuestra culpa. Ese tipo estaba molestando a Meg— dijo Chase
—Ya sé que no fue su culpa. ¿Pero por qué tuviste que golpearlo? ¡Aparecerás mañana en todas las portadas de los medios!—  gritó Madame
—Le diré a Dorothy que le traiga una infusión de manzanilla— dijo Ian
—¡Nada de manzanillas! ¡Tráeme el teléfono ahora! Tenemos que comprar a la prensa—
Ian corrió y en menos de un minuto apareció con el teléfono inalámbrico en manos. Madame lo tomó bruscamente y marcó un número, los dedos se le resbalaban, tal parece que estaba atacada de los nervios.
Pidió hablar con el jefe de prensa de un diario local, esperó varios minutos en la línea hasta que el hombre contestó. Intercambiaron palabras, no logré prestar atención a lo que decía madame, sólo veía a Chase que mantenía la expresión neutra. Por un momento pensé en tomar su mano y apretarla con  fuerza, pero sería bajar la guardia ante él, ¡Eso nunca! Luego de un momento de silencio madame colgó el teléfono y nos dio las espaldas. Se acercó a una ventana cercana.
—¿Madre que está pasando?— preguntó Chase.
—No pude. Se nos adelantaron los Keed.
Madame se tumbó rendida sobre un sofá con las manos sosteniendo su cabeza.
—Es mejor que la dejemos sola— dijo Chase tomándome del brazo, me llevó fuera de la habitación.
Estaba  muy confundida y por qué no decirlo, asustada.
—¿Chase, que va a pasar ahora? —pregunte buscando su mirada.
Él se limitó a mirar al frente y una sonrisa macabra apareció en su rostro.
—A partir de ahora será una gran aventura Meg, espera a ver lo que pasará mañana.
Dio media vuelta y se dirigió a su habitación calmadamente.
No puedo mantener la calma como el, ¿qué pasara ahora?, ¡cuánta angustia!


miércoles, 5 de febrero de 2014

EN CONSTRUCCIÓN!!

Lamento no estar muy pendiente de este blog, ando muy metida en mi otro proyecto. Cuando pueda prometo traerles más capítulos del Diario de Meg!

martes, 2 de julio de 2013

Día 4

Lunes 30 de Septiembre
Mucho misterio.
Al despertar en la mañana y dirigirme al baño noté que miss pee había desaparecido. Pensé por un instante que Ian o alguien del personal de limpieza se deshizo de ella. Tal vez era mejor así y dejarla partir sin despedirme y llevarla por siempre en mi corazón. Pero, luego de tomar una ducha y salir envuelta en toallas para vestirme, la sorpresa fue enorme. Miss Pee, sentada en mi cama, limpia, impecable, hermosa, perfecta, como si nada.
Me emocioné por completo, tomé a Miss Pee y la abracé con todas mis fuerzas.
Noté que Chase estaba en la puerta, me avergoncé un poco por mi apariencia.
-Te dije que estaría como nueva- dijo
-Es increíble. ¿Tú lo hiciste?-
-¿Yo?- rio muy fuerte-. Jamás haría algo así ni que fueras importante para mí-
Le saqué la lengua, estaba demasiado emocionada ahora como para dejar que Chase me contagie su actitud.
Chase se retiró y procedí a vestirme con una gran sonrisa en la cara.
/*/*/* Luego del desayuno /*/**/
-Ian espera- dije mientras intentaba detenerlo tomándolo del hombro
Giró en mi dirección.
-¿Qué pasó Meg?-
-Gracias por arreglar mi muñeca, en serio. Te lo agradezco mucho-
-¿Muñeca?-
-Si, mi coneja, Miss Pee?-
-¿Miss qué?-
-No digas que no la conoces tú la lavaste, la reparaste-
-No, lamento decepcionarte Meg, yo no hice nada. Pero vi a alguien anoche en la lavandería. Es más, creo que estuvo ahí hasta tarde-
-¿Quién?-
-Chase. Nos vemos Meg, tengo que terminar de ordenar unas cosas. Que tengas suerte en tu día de tenis- 
Se retiró.
Me quedé sin palabras. Chase lo negó ¿Por qué lo haría? ¿En verdad se sentía tan culpable?
-Meg, tenemos que irnos ahora. No pienso llegar tarde por tu culpa-
Luego de ello no podría volver a verlo con los mismos ojos.
-Está bien, ya voy- dije sonando sorprendentemente calmada
Al parecer le sorprendió que no reclamara, se quedó mirándome muy confundido.
-¿Estás bien?- preguntó incrédulo
-Sí ¿Por qué no debería estarlo?- 
-Nada, olvídalo-
De regreso en mi habitación, encontré una mochila con raquetas, pelotas y uno de esos típicos trajes femeninos para jugar tenis. Junto a todo esto una nota que decía:
“espero te diviertas y aprendas mucho” Louise Marshall.
Madame, cuanta molestia se está dando en convertirme en una copia de su hijito. Estas cosas deben ser muy caras. Me siento indigna de usarlas, las llevaré conmigo por si acaso, pero intentaré no usarlas.
A veces pienso que todo lo que madame me brinda terminará en una larga e interminable cuenta que me entregarán el día en el que me vaya de aquí y lo peor es que no tendré cómo pagarla y tal vez termine como Ian, o peor aún, siendo la criada de Chase otra vez. ¡NO NO NO NO NO eso jamás!
NOTA IMPORTANTE: debo pensar en buscar un trabajo, ahorrar dinero para pagar todos los gastos de madame y poder irme de esta casa sin deudas.

*/*/*/*/*Luego… casi al atardecer. */*/*
Bien, hoy no he podido escribir mucho, así que detallaré todo lo que pasó a continuación:
Al salir de casa Chase me esperaba en la entrada apoltronado en un lujoso vehículo, al parecer un Porsche Turbo Cabriolet de color negro. Al menos se veía elegante y no tendría la molestia de andar con un chofer. Se colocó unos lentes oscuros.
-¡Apresúrate nena! -  dijo mientras tanteaba el asiento del copiloto invitándome a subir.
¡Oh, no! ahí va de nuevo.
Sin ánimos subí al auto, apenas cerré la puerta Chase partió a toda marcha. Sentía mis mejillas bambolear con el viento. (Exagero) Pero en serio, él no quitaba el pie del acelerador. Ni si quiera noté el momento en el que dejamos la mansión, ni el camino hacia ella, ni nada.
Frenó en seco al ver otro vehículo acercándose en una intersección.
-¿Chase, podrías ir más lento?- Pregunté con voz temerosa
Se dio cuenta del pánico creciente en mí.
-Está bien, abuelita- dijo algo molesto.
Afortunadamente lo hizo y comenzó a conducir como la gente normal.
-¿Por qué  no te pusiste el uniforme?- preguntó
-No haré nada más que observar, no soy buena en los deportes-
-Le diré a mi madre-
-Me debes muchas Chase, no te conviene-
-Maldición, es cierto-
-Gracias-
-¿Por qué?
-Simplemente gracias, tú debes saber por qué-
Creo que se sonrojó. Decidí ver hacia otro lado.
Resulta que la casa de madame está bastante alejada de la ciudad. Luego de un largo trayecto en el que apenas cruzamos palabras. Llegamos al club deportivo.
¡Vaya lugar! Deseaba a gritos  salir de ahí.  Ya puedes imaginarte, niños ricos por todas partes diciendo tontería y media, presumiendo sus ropas, sus autos de lujo, sus joyas, etc, etc, ¡Cuánta vanidad!
-Todos se te parecen Chase- le dije mientras bajaba del auto
-No me conoces Meg-  respondió plantándome una mirada poco amigable
-¿Por qué siempre repites frases que yo ya dije antes?-
-Por que curiosamente funcionan conmigo también- respondió con una sonrisa de lado.
Entrar al club caminando junto a Chase Marshall fue completamente incómodo. Supongo   que ya lo imaginas, todos nos veían y lo más seguro es que se preguntaran quien soy.
La mayoría se acercaba a él tratando de establecer contacto. Chase sólo les respondía el saludo y continuaba caminando. Me pregunto ¿por qué es tan hostil con los demás?
Luego de seguirlo por varios metros, llegamos a la cancha de tenis donde su entrenador personal ya lo esperaba. El hombre me saludó y se mostró amable a diferencia de la clase de gente arrogante que andaba por el lugar. En fin eso es bueno, pero como es de esperarse, andar con Chase cerca hace que las cosas se compliquen a la velocidad de la luz.
Tomé asiento sobre una banca cercana a la cancha. Para ser sinceros en ese momento no quería alejarme de Chase ya que era el único niño bobo del lugar al que conocía. Muy mala decisión. ¿Quién hubiera imaginado que Chase es tan, pero tan, torpe? Yo no. En el primer lanzamiento que le tocó hacer vi la pelota dar un giro total en mi dirección, seguido de un golpe mortal en la mi cabeza.
Mentira, no fue mortal pero si dolió muchísimo.
Al cabo de un buen rato desperté en la enfermería del lugar con la carota de Chase sobre mí.
-Meg ¿estás bien?
-¿A ti qué te parece idiota?
-estás perfecta- dijo con su estúpida sonrisa coqueta
Me levanté de la camilla.
-¿ya puedo llevármela? .-le preguntó Chase al doctor, como si yo fuera un paquete o una encomienda.
El tonto de Chase se comportó relativamente caballeroso conmigo, me acompaño hasta su auto, subí y él cerró la puerta a mis espaldas. Enseguida se dirigió a comprar una bolsa de hielo para ponerme en el lugar adolorido.
-¿por qué lo haces?- pregunté
Ni volteó a verme.
-En serio te importa lo que me pase?-continué
-¿cómo crees Meg! Hay cosas más importantes en mi vida que tu
-Ya veo. El sentimiento es mutuo
Se quedó muy serio. En el camino de regreso a la mansión noté que Chase desviaba el rumbo.
-A dónde vamos?- pregunté un poco confundida
-tu sólo quédate quieta
Sabes, empiezo a creer que Chase es tan frío como la bolsa de hielo que sostenía contra mi cabeza.
Luego de unos minutos llegamos a un lugar muy pacífico al lado de la carretera desde el cual se veía un increíble atardecer. El cielo naranja, los árboles parecían de fuego, todo se veía muy cálido y tranquilo desde ahí.
-¿Por qué me trajiste aquí?- pregunté
Chase tomó asiento sobre el pasto, me senté a su altura mas no a su lado.
-Me gusta venir aquí a despejar mi mente- dijo
-Pero ¿Qué preocupaciones puedes tener tú Chase? Tienes una vida perfecta, dinero, diversión. ¿Qué puede incomodarte?-
-Una vez más, no me conoces Meg. Sólo ves todo lo que está a tu alcance-
-Es todo lo que dejas ver – reclamé sin mirarlo a los ojos
-Sabes, tú tampoco tienes de qué preocuparte. Te envidio- dijo él
-Falso. Tengo mil problemas
-¿Cómo cuáles?
-Primero estás tú, tan molesto e insoportable. Segundo tu madre y sus castigos. No sé cómo podré pagarle todo lo que está haciendo por mí. Me pregunto ¿Cuándo acabará todo esto?
-Meg, en serio. ¿Tanto te importa todo esto?
-Si
-Por mi madre  debes dejar de preocuparte, se le pasará. El dinero para ella crece en los árboles, así que olvida ese tema.
-¿Y por ti?
-De mí no vas a librarte- dijo y sonrió con malicia
-¡Maldición!
Chase se deshizo de la bolsa de hielo que se había convertido ya en bolsa de agua. Resultó que compró algunos bocadillos, los comimos lentamente viendo el atardecer.
Cuando la noche se asomaba volvimos al auto.
-Chase
-Dime
-¿Entonces qué es lo que te preocupa? No lo has dicho
-Lo sabrás en su momento. Por ahora no interesa-
Muy bien, no seguiría presionándolo.  No es que me interesara demasiado, pero consideraba injusto haberle confesado mis preocupaciones y que él no lo hiciera. En fin.
El resto de la noche ha pasado en calma.  Exceptuando el hecho de que estoy en cama bajo la intensa vigilancia de Ian.  A intentado quitarme el diario y obligarme a descansar pero me he defendido con todos los recursos a mi alcance. (patadas, mordidas y empujones). Terminó por rendirse. Decidí conversar un poco con él.
-Tal parece que estar cerca de Chase te hace daño
-No te equivocas. Cada vez que estoy cerca de él algo malo pasa
-Son sólo casualidades. Créeme. Cierto, Madame envió esto para ti
-¿Qué es?
Ian trajo a mi habitación un montón de cajas.
-Una laptop, un celular, un reproductor de música, maquillaje, ropa- dijo mostrándome las cajas una por una. ¡Perfecto! Lo que me faltaba, aumentar más ceros a la deuda.
-¿Por qué madame gasta tanto dinero en mí?
-No lo sé. Pregúntaselo.
Ian se fue, se llevó las bandejas de la cena. Ando ahora revisando cada una de las cosas que me regaló madame. Se ven interesantes y muy costosas. En un rato iré a agradecerle.
/*/*/*/* Un poco después /*/*/*
Chase ha venido a ver cómo sigo.
-¿Todo bien?- preguntó
-Parece, excepto por todos estos regalos
-¿No te gustan?
-No, son demasiado costosos para mi gusto
- ¡Sí que detestas esta vida!
-Tal parece que tendré que acostumbrarme a la fuerza
-Lamento lo de la pelota
-Está bien, supongo que está en tus genes ser tan torpe. No hay nada que hacerle.
Sonrió a medias y se fue.


Espero poder dormir y que mañana la cabeza deje de dolerme. A sido un día muy agitado. Espero obtener un poco de calma.

sábado, 4 de mayo de 2013

Cómo nace el Diario de Meg?

Si te haz preguntado esto aquí te tengo la respuesta. 

El diario de Meg nació un buen día luego de tener un sueño en el que de alguna forma Meg era yo y vivía sus aventuras en forma resumida. 
Al despertar me sentí muy feliz, emocionada y con esa sensación increíble de ¡Debo escribirlo ahora mismo!. 

En mi sueño pude ver a Chase, a Ian , a Madame y algunos personajes más que aparecerán próximamente en la historia. 
Muchas veces sueño cosas interesantes pero nunca me había pasado algo así. Nunca había tenido un sueño con tanta consistencia y sentido. Así que no esperé más y al puro estilo de Meg tomé un cuaderno y empecé a escribir la historia sin parar. 
Unos días después me animé a crear al blog y compartirlo con todas las personas que por uno u otro motivo caigan por aqui.
De verdad espero sea de su agrado. 
Aquí les dejo algunas imágenes de lo que fue el primer Día del diario escrito a mano por mi. 





jueves, 25 de abril de 2013

Día 3

Domingo 29 de septiembre.

Casi me da un paro cardíaco al despertar cerca a Chase, había olvidado por completo su molesta presencia  en mi cama. Tal parece que este colchón ultra cómodo tiene el efecto de hacerte olvidar las cosas. Había olvidado todo lo que pasó anoche o al menos pensé que fue un mal sueño.
No me malinterpretes, no odio a Chase. Sólo… me molesta su presencia.
Abandoné la cama con cuidado para no despertarlo, me pareció verlo babear la almohada, decidí investigar más tarde.
Luego de mi rutina normal de aseo descubrí que el intruso se había ido y se llevó consigo a mi adorada Miss Pee.
Corrí hacia su habitación. Él no puede hacerme esto, no después de soportarlo anoche.
-¡Devuélveme a Miss Pee!- exigí a todo pulmón 
Chase sonrió con malicia y dio media vuelta ignorándome.
-¡Te dije que la devuelvas!- volví a gritar
-¿Quién es Miss Pee?- preguntó Ian uniéndose, al parecer los gritos lo atrajeron
-La guardé en un lugar seguro- dijo Chase al fin
-¡Chase! ¡No volveré  a dejar que pases otra noche..!-
Chase se lanzó sobre mí y me cubrió la boca con una mano impidiéndome hablar.
A pesar de mis esfuerzos no me soltó. Ian simplemente se retiró de la habitación sin siquiera defenderme. Finalmente mordí la mano de Chase para que me liberara.
-¡Qué diablos te pasa!- gritó retirando la mano
-Devuelve la muñeca-
-¿En serio ibas a contarle  a Ian  lo de anoche?-
-Si-
-Si alguien se entera de lo que pasó ayer, tu muñeca pasará a mejor vida. Ni Ian, ni mi madre ¿ok? Será nuestro secreto-
-¡Eres un idiota! Por qué no me la devuelves simplemente-
-Porque gracias a tu Miss Pee esto puede ponerse muy divertido sabes…-
-¡Te odio Chase Marshall!- Chillé antes de salir de su habitación
-No puedo decir lo mismo Meg-  dijo copiando mis palabras de anoche.
No puedo permitir que Chase le haga daño a Miss Pee, es el objeto más preciado que tengo. La impotencia y la rabia en mi crecen de forma desmedida. Quiero llorar quiero golpearlo, pero cualquier movimiento en falso contaría por la “vida” de Miss Pee. ¿Lado humano? ¡Por favor! ¡Olvida cuando dije eso! ¡Bórralo ahora mismo! ¡Maldito hijo de… Madame!  ¡Maldito mocoso consentido!
/*/*/*
La hora del desayuno llegó y no pude evitar ver con odio a Chase a cada instante. Parecía totalmente feliz con ello.  
Y aquí vino el problema.
-¿Meg podrías pasarme el azúcar?-
-No-
-Recuerda a quien tengo bajo la manga…- susurró con voz malévola
Apreté los labios y le pasé la azucarera de mala gana.
Sonrió complacido.
-Meg, ¿Podrías prepararme un emparedado?-
Madame de inmediato levantó la mirada y la clavó sobre mí.
-¿Todo en orden Meg?- preguntó
Chase me miraba con cara de “si dices algo… “
-No madame todo bien-  dije sin emoción en la voz
/*/*/*/* Mucho, mucho más tarde.. /*/*/
 Chase me ha hecho pasar todo el día como su criada, haciéndole los favores más ridículos que puedas imaginar. “Meg, tira de la cadena por mi” fue el peor de todos.
¿Cómo te sentirías tú al convertirte en la criada de un mocoso mimado?  Ok ya sé que dije que pararé de hacer preguntas al lector imaginario de este diario, pero no puedo. Se me hace una costumbre.
Ando muy cansada y con el cuerpo adolorido, pero lo más herido ahora es mi ego. No puedo creer que estoy haciendo todo esto, es ridículo. Bueno, Miss Pee merece todo sacrificio.
Chase al fin salió de la casa quien sabe hacer qué y me dejó ordenando su ropa. Pero decidí dejar la labor para más tarde, era hora de recuperar a miss Pee y buscarla entre todo el desastre en el que Chase habita.
EN medio de la búsqueda encontré algunos elementos llamativos:
  • ü  Fotografías de la secundaria donde sale Chase solo.
  • ü  Fotos de un lejano Halloween con un pequeño Chase disfrazado de gatito negro.
  • ü  Figuras de acción Star Wars (:O )
  • ü  Muchos discos de vinilo en su mayoría de rock y punk
  • ü  Ropa sucia por doquier
  • ü  Un viejo anuario olvidado bajo la cama
  • ü  Revistas Penthouse, playboy y parecidas (OMG :S)


Chase ha llegado, continuaré escribiendo luego.
/*/*En mi habitación*/*/*

No preguntes por qué  pero el anuario se me hizo muy interesante. Y lo traje para examinarlo con detenimiento.
Aquel viejo anuario de la generación 2002 de un momento a otro se convirtió en mi boleto para recuperar a Miss Pee, mi arma letal en esta ridícula guerra. 
Todo pasó cuando empecé a ojear rápidamente las fotos  y una de ellas me llamó la atención particularmente. Un pequeño niño con cara de ratón, gruesas gafas y ropa ridículamente formal. Me provocaba una lástima enorme, pobre niño, ¿es que acaso  sus padres lo odiaban para tenerlo con tal facha?  Pero la sorpresa fue enorme cuando decidí saber el nombre del desafortunado niño.
Chase  Tidus Marshall, equipo de Ajedrez


….Larga pausa mientras me ahogo con mi propia risa.
¡Es inevitable no reír! Así que el pequeño Chase  Tidus era un completo cerebrito. ¡Quién lo diría! ¡Con lo tarado que se ve ahora! Este debe ser el más vergonzoso momento de su vida. ¿Olvidé mencionarlo? Chase también es un personaje público al igual que su madre. Estoy completamente segura que estas fotitos en un diario de chismes deben valer millones, tantos como para largarme de esta casa y librarme de su molesta presencia. Eso claro, después de recuperar a Miss Pee.
¿Te imaginas la cara de Chase al ver estas fotos en la portada de un tabloide?  No puedo evitar la maldad creciente en mí. 
/*/*/*/* un poco después/*/*/*
Sabía que estas fotos me ayudarían.
Chase entró a mi habitación tan fresco como siempre bebiendo una lata de soda. Se sentó sobre mi cama.
-Meg, he tenido un largo día. Es hora de mi masaje de pies-
Reí malévolamente
-¿Qué esperas? ¡Date prisa! Te recuerdo que eres mi esclava-
-Sí, claro pero antes dime. ¿Qué te parecen estas fotos, Tidus?-
Chase escupió la soda. Hasta me pareció verla salir por su nariz.
-¿Dónde diablos conseguiste eso?- gritó desesperado y con los ojos casi fuera de su lugar
-Parece que eres muy descuidado con tus cosas vergonzosas- dije
-¿Dónde lo encontraste?-
-bajo tu cama, mientras ordenaba todo tu desastre. Me pregunto. ¿Cuántos miles valdrán esta información y estas fotos si se las vendo a un tabloide?-
-No Meg, tu no harías eso…-
-Tal vez con ese dinero podría largarme de esta casa y volver a mi hogar, sería tan feliz…-
-Meg, no eres capaz de hacerme eso-
-¿No? Chase, te recuerdo que no me conoces en lo absoluto-
-Dame ese anuario y nadie saldrá herido...-
-Lo lamento, muy tarde. Ya tengo un contacto con un paparazzi muy interesado en tu vida...- dije mientras marcaba un número cualquiera en mi móvil
Chase se lanzó sobre mí intentando quitarme el anuario. Pero me lancé a la carrera escaleras abajo. Ambos pasamos velozmente junto a Ian, quien aparentemente llevaba una bandeja con comida a la habitación de Chase, él sólo se tambaleó y sin soltar la bandeja trató de mantener el equilibrio a nuestro paso.
Luego de una larga y agotadora persecución decidí detenerme.
-¡Alto! ¡Mantén tu distancia! Lleguemos a un acuerdo- dije con la respiración entrecortada
-¿Qué quieres a cambio del anuario? Apuesto que quieres un beso-
Ignoré su ridícula suposición.
-Devuélveme a Miss Pee, yo te doy el anuario-
-Lo imaginé-
-¿Estás de acuerdo o no?- grité amenazante
-Ok,-  respondió rendido
-¿Cómo puedo cerciorarme de que no me engañarás?- 
-Será una entrega mano a mano, en quince minutos en el jardín. Te devuelvo a tu ridículo muñeco, me das el anuario-
-Me parece bien-
Escribí todo esto en ese lapso de quince minutos, espero de verdad recuperar a Miss Pee al fin. Pero por si las dudas tengo un plan bajo la manga.

/*/*/*No vas a creer lo que pasó después/*/*/

Estoy mojada, avergonzada y temblorosa. Chase pagará por esto.

Salí al jardín tal y como Chase lo pidió. Logré ver a lo lejos que sostenía a Miss Pee en una mano.  Estaba parado en medio del inmenso jardín verdoso con esa actitud altanera de siempre encima.
Caminé a paso firme hacia él. No le tengo miedo.
-Bien, dame a Miss Pee-
-Tú dame el anuario primero-
-No, no confío en ti, dámela-
-Yo tampoco confío en ti-
-Sabes que, a la cuenta de tres-
-Uno-
-Dos-
Pero el tres jamás llegó.
Los endemoniados riegos por aspersión se activaron de la nada envolviéndonos en una manta líquida que nos mojó de inmediato.
Chase estuvo a punto de huir, pero lo jalé con brusquedad.
-¡Tú no te vas sin devolverme a Miss Pee!-  pero mi fuerza hizo caer a Chase al lodo, y a mí con él ya que el muy torpe se agarró de mi mano tirándome contra el suelo con fuerza.
La pelea en el lodo empezó, al comienzo yo tenía todas las de ganar, hasta que Chase logró ponerme con la espalda contra el suelo conteniendo mis manos.
-¡Basta Meg! ¡Mira lo que le has hecho a mi ropa!-  gritó, a duras penas logré ver su rostro, su ropa completamente enlodada.
-¡Dame mi muñeca!- grité
Pero la pelea fue detenida por un tercero, un ente inesperado.
-¡Qué creen que hacen!- gritó Madame desde el pórtico
Chase y yo nos quedamos inmóviles ante la sorpresa.
Nos pusimos de pie como mejor pudimos. Avergonzados y cabizbajos.
-Entren, aséense y luego hablaremos sobre esto- dijo madame molesta luego entró a la casa dando pasos acelerados.
Al tomar conciencia de todo busqué a Miss Pee con la mirada rápidamente. La encontré enterrada en lodo, sucia, y casi desecha.
-¡Chase! ¡Qué hiciste!- grité  mientras me agachaba a recogerla
-¡No fue mi intención Meg!- gritó
-¡Tóma tu maldito anuario!- grité y le lancé lo que quedaba del libro a la cara
Chase me tomó de los brazos.
-Puedes lavarla, estará bien-
-¡Déjame!- grité y quité sus manos de mi cuerpo con furia. Entré a la casa corriendo. Con los ojos llenos de lágrimas.
Aseguré muy bien  la puerta a mis espaldas. Entré al  baño privado de mi  habitación y de inmediato me dispuse a lavar a mi querida Miss Pee. Fue incontenible. Las lágrimas  salieron de mis ojos en medio de mi desesperación.  
Al retirar todo el lodo noté que Miss Pee tenía rota una gran área en su espalda, había perdido gran parte de su relleno, por decirlo de forma clara para que lo entiendas… Quedó deforme.
Quería salir de mi habitación y matar a Chase, arrancarle los ojos, el cabello. Luego me tranquilicé y pensé mucho en como sucedió todo. Al fin y al cabo el no activó los aspersores, no fue su culpa.
Tomé una ducha de agua fría para terminar de calmar mi ira. Deje a Miss Pee (o lo que queda de ella) sobre  el tocador del baño. Me vestí como mejor pude y me dispuse a bajar a la sala  donde Madame debería estar esperándome. Deséame suerte.


/*/*/* MALAS NOTICIAS/*/*
¿Por dónde empiezo?
Ya te habrás dado cuenta que tengo una increíble memoria, pero lo que pasó hace unos minutos no puedo rebobinarlo, ni ordenarlo, ni nada. Vamos con calma.
Bajé a la sala Chase  y Madame ya estaban ahí. Chase de pie frente  a ella como un niño castigado, no me quedó de otra pararme a su altura con la misma actitud.
-Jamás esperé algo así de tu parte Meg. Pensé que estarías bien por tu cuenta, pero veo que no es así, lo de hoy… no tiene palabras. Chase, me estás decepcionando, prometiste comportarte y tratar bien a Meg. Tu comportamiento de hoy va en contra de todo lo que he tratado de formar en ti en todo este tiempo –
-Lo lamento madre-  dijo Chase en voz baja pero un poco altanera
-Madame, yo…-
-Es mi culpa madre, yo estuve molestando a Meg hasta que todo se salió de control- dijo Chase y yo me quedé sorprendida mirándolo. ¿En verdad tomaría responsabilidad por sus actos?
-Es bueno que lo reconozcas, pero eso no le quitará el castigo a ninguno de ustedes- dijo madame
-Meg, lo lamento pero veo completamente necesario que paces tu tiempo con Chase, desde mañana irán juntos a compartir todas las actividades que él realiza. Será bueno para ti conocer a más personas de nuestra sociedad y ver su forma de comportarse. Aprenderás que no es adecuado revolcarse en el lodo-
-¡Pero madame, no puede hacerme eso, por favor!-
-Sin peros Meg, lo que digo se hace-
Crucé los brazos sobre mi pecho en señal de disgusto.  
-Ya pueden irse a dormir- dijo madame y se retiró
-Meg, yo…- Chase intentaba decirme algo
-Lo siento no quiero hablar contigo- dije, di media vuelta y volví a mi habitación.
Afortunadamente el no insistió.
Ahora sola en mi habitación podía lamentarme de todo. Desde que llegué a esta casa mi vida es un infierno, Chase es insoportable, Madame es demasiado estricta, la comida no tiene sabor y esta casa es muy grande para mí. Jamás me acostumbraré a estos lujos, a estas reglas, a este lugar. Quiero volver a casa, y ¡Ahora!
Extraño las paredes color melón de mi cuarto,  mi pequeña pero acogedora casita, el ruido de la ciudad, el sonido de la corneta del panadero, extraño todo y ahora me doy cuenta que nunca lo valoré.

/*/*/*/ Unos minutos después /*/*

Chase ha venido a mi habitación.
-¡Qué quieres ahora!-
-Sólo quiero saber cómo quedó tu muñeca-  
-¿Importa?-
-Vamos, déjame verla-
-Ahí está – señalé la puerta del baño
Chase entró y al parecer echó una mirada a Miss Pee.
Al salir dijo:
-En verdad lo lamento Meg, esa muñeca es valiosa para ti, debí tener cuidado-
-Basta, no es tu culpa, no planeaste meterla al lodo. ¿O sí?-
Negó con la cabeza.
-Lo ves, no eres culpable. Siéntete bien-
-Dijiste que era un regalo de tu padre…-
-Sí, lo dije, pero al parecer ya no hay nada que hacer-
-En serio lo lamento, aunque no lo creas-
-Por favor sólo vete-
-Ok. Mañana a las nueve en punto saldremos de aquí, recuerda lo que dijo mi madre-
-¿A dónde iremos?-
-Partido de tenis-
Lo miré sin expresión en el rostro.
-Que descanses, nos vemos mañana-
-Adiós- dije
Cerró la puerta a sus espaldas.
Lamentarse no serviría de nada ahora. Tendría que superar el ficticio deceso de Miss Pee y continuar. Pero la parte más difícil sería pasar un día entero con Chase, necesitaba empezar mi preparación mental ahora con unas reparadoras horas de sueño.
Hasta mañana, esperemos que mi suerte  mejore.