Sábado 9 de Noviembre.
/*/*/*/* Por la mañana/*/*/*
El día comenzó con una entrega
especial de Madame. Ian entró en mi habitación trayendo consigo unas bolsas
enormes con un vestido blanco y zapatos de diseñador que madame había escogido
especialmente para mí.
Me sentí incómoda otra vez. Encima
que voy obligada a la fiesta tengo que vestir cosas que no elegí. Por lo menos el vestido es recatado, pero los
tacones número doce serán un gran problema.
No he visto a Chase en todo el día,
a lo mejor está alistándose también. Dorothy se encargó otra vez de mi
maquillaje y de arreglarme con el peinado. En verdad es una experta en la
materia. Ella usaba su uniforme de servicio de siempre, me sentí apenada de no
tenerla como invitada en la fiesta. Ian corría de aquí a allá con el teléfono en
la oreja acordando los últimos detalles de la fiesta.
/*/*/*/*07:00 pm La fiesta
comienza. /*/*/*/
Estoy sola en mi habitación. Oigo
en la sala el ligero rumor de las voces conversando y un tenue sonido de
violines. Está sí que es una fiesta elegante. No como las fiestas a las que me
tiene acostumbrada Chase. En fin, estoy esperando la llamada de Ian quien me
sacara de la habitación en el momento justo en el que Madame me llame para
presentarme ante todos, tendré que bajar las escaleras ante la vista curiosa de
todos sus invitados. Ruego por no caer
con estos zapatos tan altos.
*******
El momento llegó y felizmente todo
salió bien. Logré bajar ante las miradas clavadas en mí. Sentía un ligero
temblor en las rodillas al andar pero controlé mi miedo hasta llegar al último
peldaño. Entre la gente logré ver a
Chase vestido muy elegante con un terno negro y camisa lila, me miraba con los
ojos llenos de brillo y una sonrisa en el rostro. Su presencia me calmó de
inmediato. Respondí a su sonrisa en agradecimiento.
Madame me esperaba al final de la
escalera, me tomó de la mano y me llevó por toda la habitación de grupo en
grupo presentándome a los invitados. Tantos nombres que no podía ni recordar.
Hasta que nos acercamos a un grupo que de inmediato se me hizo familiar.
—Meg, creo que ya conoces a los
Kydd, él es el padre de Zigmund, Eleodoro Kydd.
Por si fuera poco existían más Kydd
y todos tan molestos como Zig.
Zig me miraba con ojos raros, como
un cazador. Me sentí incomoda e intenté retirarme pero madame me detuvo
tomándome del brazo y susurró muy bajito a mi oído.
—Sé amable con los Kydd. Ellos
ayudaron mucho con mi retorno a la actuación.
Intenté de verdad ser amable con
ellos pero preferí seguir el consejo de Chase, hacerme la muda.
Apenas tuve la oportunidad huí a la
cocina. Estaba a oscuras y vacía felizmente. Me quité los tacones y descalza
caminé hasta la mesa donde me senté intentando relajar mis pies adoloridos. Un
sonido a un lado me alertó al instante.
—¿Quién está ahí? — pregunté
nerviosa.
Una figura emergió de la oscuridad.
—Lo siento no quise asustarte.
Era un chico delgadísimo de ojos
claros, piel pálida como la de un vampiro y cabello oscuro despeinado. Traía la
corbata desbrochada y un aspecto bastante fresco. ¡Al fin alguien joven en esta
fiesta!
—No hay problema dije.
—La fiesta está muy aburrida.
—Ni lo digas.
—Soy Andrew, puedes decirme Andy.
—Un gusto, Meg.
—Por lo visto tampoco te gustan
este tipo de eventos, Meg.
—Para nada.
Me dio una sonrisa tímida.
Su rostro se me hace un poco
conocido, pero no recuerdo de dónde. Parece una buena persona. Sería
interesante entablar amistad con él.
—¡Ahí estás, al fin te encuentro!
Un tercero se unía a nosotros y por
un instante me pareció que hablaba conmigo, tardé un poco en darme cuenta que
se dirigía a Andy.
Un chico del talle de Andy, con la
piel ligeramente bronceada y la cabeza llena de rastas atadas en una elegante
coleta alta. Sus ojos eran del mismo tono azulino de los de Andy.
—Debí sospecharlo, mi querido
hermano siempre huyendo de las multitudes— comentó en tono burlón.
Andy miró al piso en señal de
disculpa.
—Lamento incomodarte. Thomas Miller
para servirte y por lo que veo ya conociste a mi gemelo, Andy.
¿Thomas Miller? Lo sospechaba pero no podía creerlo. Él es el
actor juvenil más famoso del momento, apareció en la película de vampiros
anochecer, y en escuela para zombies adolescentes. Si fuera una de esas
fanáticas locas ya me hubiera lanzado sobre él.
—Debí imaginarlo. Thomas Miller y
Andy Miller, tú eres el vocalista de
LUST.— dije refiriéndome a Andy.
Él se sonrojó al verse reconocido.
Me parecía increíble que sean ellos. Alguna vez tuve un par de canciones de la
banda de Andy en mi reproductor de música y vi las pelis de Thomas. Ellos son
los gemelos más famosos del momento.
—Pensé que deberías volver a la
fiesta pero ya veo que estas acompañado de la anfitriona. —Le dijo Thomas.
Andy abrió los ojos como platos.
—¿Tú ofreces la fiesta? Discúlpame,
no quise decir que estaba aburrida ni nada por el estilo.. no era mi intención…
Solté una carcajada y con un
movimiento de mano le hice detener sus disculpas.
—No te disculpes, pienso lo mismo.
Esta fiesta es terrible y en realidad no soy la anfitriona. Técnicamente soy
una invitada más.
Andy sonrió viendo al piso.
Me costaba creer que en persona
fuera tan tímido y tan desenvuelto en el escenario. Su gemelo era el polo
opuesto, completamente seguro de sí mismo. Su sola presencia irradiaba poder.
—¿Meg, tienes planes de ingresar al
mundo de la actuación? —preguntó repentinamente Thomas.
—¡oh no! ¡Clro que no!
Pareció decepcionado.
—Oh, ya veo. Pensé que el motivo de
esta fiesta era presentarte para conseguir algún contrato.
—No, esa no es la intención. A
menos que Madame ya quiera deshacerse de mí.
Ambos me miraron confundidos.
—No se preocupen yo me entiendo.
—Bueno pero si algún día estás
interesada en la actuación no dudes en contactarme. Madame tiene mi número.
—Gracias.
—Pero si prefieres la música, Lust
siempre tiene espacio para alguien más. —agregó Andy.
—Muchas gracias ambos son muy
amables.
Chase entró en la habitación
repentinamente. Echó un vistazo rápido a los gemelos y puso cara de pocos
amigos.
—¡Hey! ¡Buenas noches Chase!
—saludó Thomas.
Chase sólo respondió con un
movimiento de cabeza. Me preguntaba el porqué de su repentina mala actitud con
ellos.
—¿Meg, quisieras bailar la
siguiente pieza conmigo?—Preguntó Thomas de la nada.
—Claro por qué no. Pero soy
terrible bailando.
—No hay problema, veremos qué sale.
Me pareció ver que Chase apretaba
los dientes a más no poder. Ideas mías de seguro.
Me coloqué los zapatos de nuevo y
salí del brazo de Thomas por el costado de Chase. Al pasar por su lado sentí una punzada de dolor en el
pecho, como si algo me impidiera continuar. En realidad esperaba que Chase
apareciera y me invitara a bailar con él, pero no dijo nada. Tal vez era eso.
Esa pequeña pena en mi corazón punzando fuertemente.
—¿Todo bien? — preguntó Thomas
dándome una mirada de soslayo.
—Sí, todo bien—respondí sin mirarle
a los ojos.
Empezamos a movernos en medio de la
multitud y mis pasos torpes le robaron una sonrisa a Thomas.
—Lo siento, te advertí— le dije en
voz baja.
—No te disculpes, no tiene caso.
Al voltear hacia la derecha, vi a
Chase bailando con Madame casi a nuestra altura. Él no me quitaba la vista de
encima, parecía molesto. Disimuladamente noté como se acercaba lo más posible a
nosotros, traté de llevar a Thomas más allá pero la multitud me lo impidió.
Chase estiró el cuello tanto como
pudo y susurró a mi oído.
—¿Te han dicho antes que bailas
como un elefante ebrio?
Apreté los labios, deseaba darle un
puntapié en ese instante pero por respeto a Thomas me controlé.
Él me miró confundido.
—¿Estoy incomodándote Meg?
—¡Oh no! ¡Claro que no! Pero creo
que es mejor que nos vayamos a un lugar más tranquilo no aguanto más esta
fiesta.
—Claro, vamos por Andy y salgamos
de aquí.
Abandonamos la pista de baile y en
el camino encontramos a Andy. Los tres nos dirigimos al área de la piscina que
estaba completamente tranquila.
Andy se tumbó sobre una de las
sillas con una mano sobre la frente.
—Tom, ¿por qué me obligas a venir a
estas fiestas formales? Odio esto, sabes.
—Lo lamento— me apresuré a decir.
—No es tu culpa Meg, pero aún
podemos hacer que este evento se vuelva divertido.
Thomas, sacó su móvil y colocó un poco de música
animada. Empezó a bailar acercándose a mí invitándome a seguirlo. Tímidamente
solté algunos de mis torpes movimientos, pero me sentí a gusto. Por fin la
fiesta estaba poniéndose divertida.
Ian apareció de pronto.
—¿Chicos que hacen aquí?
—Buscando un poco de sana
diversión—respondió Thomas.
—Meg, madame se molestará si se da
cuenta que huiste de la fiesta.
—La idea es que no lo note. —le
dije.
—Vamos, quédate con nosotros— le
invitó Andy mientras le daba una lata de cerveza que no sé de dónde sacó.
Ian vaciló pero terminó uniéndose a
nuestra fiesta improvisada.
—¿Meg, quieres beber un poco?—
Preguntó Thomas tendiéndome una lata.
—No, ella no puede beber aún—le
regañó Ian y se la quitó antes de que la alzara.
—Ian, nadie va a enterarse.
—Vamos, Ian déjala divertirse un
poco— agregó Andy desde su ubicación.
Ian se la pensó, luego me dio la
lata.
—Está bien, pero sólo un poco.
Bien Chase, ahora veremos como
danza un verdadero elefante ebrio.
**********
Lo que pasó después no lo tengo muy
claro. Sólo recuerdo que Thomas e Ian me decían:
—¡Hasta el fondo, hasta el fondo!—
No recuerdo cuantas latas bebí,
pero todo se movía de formas vertiginosas impidiéndome mantenerme en pie.
Aquello me causaba gracia y no paraba de reír como boba contra mi voluntad.
Distinguí una figura en medio de mi vista borrosa. Era Chase y a pesar de la
borrachera me di cuenta lo molesto que estaba.
Sin dar mayor explicación me subió
a sus brazos y me sacó del lugar ante los reclamos de Ian, Thomas y Andy.
Todo seguía moviéndose fuera de mi
control. La gente ya se había retirado de la fiesta, debía ser muy tarde.
—Bájame Chase, estoy bien.
—Claro que no lo estás y mejor no
sigas que me molesto más.
—¡oh, vamos! ¡Sólo fueron unas
cervezas!
—Meg, no tienes costumbre de beber
y menos con ese par de desconocidos.
—No son desconocidos— interrumpí de
inmediato.
Parecía una masa casi inerte en
medio de sus fuertes brazos.
—Mira lo ebria que terminaste. Ian
no debió…
—Al diablo con Ian. Tú estás aquí
ahora.
Llegamos a mi habitación y me
depositó con cuidado sobre la cama. Sacó los zapatos de mis pies y me envolvió
en una manta.
—Chase espera.
—Ahora no Meg. Hablaremos mañana
cuando estés bien.
La habitación no dejaba de
tambalearse y mi cama se movía de un modo horrible.
—Está bien, vete idiota.
Tiró la puerta tras él. Eso es lo último que recuerdo.
Mmmm... ya quiero la continuacion ^^
ResponderBorrarClaro que sí, el próximo sábado =)
BorrarEsa Meg me mata. Y pensé que Andy seguiría tímido en todo momento pero se nota que al sentirse en confianza se muestra como realmente es. E Ian XD más nos vale a todos recordarnos constantemente que tiene una.edad cercana a na de Chase y Meg, ese chico sólo quiere divertirse XD
ResponderBorrar~Chase celooosoo~ -huye-
jjaja más aventuras el próximo sábado!
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