sábado, 31 de mayo de 2014

Día 10

Miércoles 9 de octubre:

*-*-*-Por la mañana:*-*-*-  
Madame abandonó la mansión temprano, tenía que hacer alguna de sus tantas diligencias. Ian, Chase, Mr Toffe y yo aprovechamos para hacer de las nuestras. Ian había comprado a escondidas una caja enorme de cereal azucarado, entre todos disfrutamos del dulce en nuestro desayuno. ¡Por una vez en la vida, desayuno de verdad en esta casa!
Mr. Toffe se sentía a gusto andando por aquí y por allá, por la sala, la cocina, los dormitorios, todo le resultaba interesante y nosotros no parábamos de jugar con él. Por desgracia el pequeñín dejó varios regalitos en todas partes, los cuales tuvimos que limpiar en tiempo record.

sábado, 24 de mayo de 2014

Día 9

Martes 8 de octubre

Bien, bien ¿por dónde empiezo? Ah sí.  Lo vaticiné y en realidad pasó, las cosas entre Chase y yo han cambiado. No es un graaaan cambio pero el ambiente entre los dos está menos tenso, si quiera menos tenso que antes, tal vez quité un par de filas a mi barrera hacia él. Ahora tenemos algo que nos une, un secreto hermoso y divertido. ¡Alto! ¡No pienses mal! Lee detenidamente y me comprenderás.
No quise mirarlo mientras desayunábamos, me sentía algo avergonzada por mi actitud de ayer. Pensé que Chase lo dejaría pasar tranquilamente y lo tomaría como una persona madura, pero… ¡es el mismo Chase idiota de siempre! ¡no cambió ni un ápice por recibir mi embarazoso abrazo de oso!.
—¿Ya viste Meg? ¡Lo sabía!
—¿Qué?
—Tarde o temprano caerías rendida ante mí. Fue un poco tarde pero sucedió. Nunca me equivoco.
Sonrió de oreja a oreja complacido.
Clavé mi tenedor con toda mi fuerza contra un bollo. Chase abrió los ojos sorprendido por mi actitud.
—Sólo bromeo Meg, suelta ese tenedor antes de que lastimes a alguien.
No respondí, le clavé una mirada seria mientras lo apuntaba con el tenedor.
—¡Hey! ¡Las señoritas de sociedad no usan utensilios como armas de autodefensa! — me regañó Ian mientras me quitaba el tenedor de las manos.
—Creo que la próxima vez tendremos que darle utensilios de plástico a la pequeña Meg—Agregó Chase entre risas.
No pude soportarlo, me retiré de la mesa dejando a medio comer mi desayuno.
Chase sigue teniendo esa increíble capacidad para molestarme con una mínima acción, pero hoy me siento más propensa, no sé por qué.
Terminado todo ese lío del desayuno recibí un recado telefónico de madame, en el cual me pedía que acompañara a Chase al club deportivo, lo hice de mala gana y para mi suerte tenía prohibido el ingreso al club durante una semana por el molesto inconveniente del reportero. Agradecí para mis adentros y me quedé en el auto de Chase mientras él hacía unas cuantas de sus torpezas en el club.
Traté de entretenerme pero la verdad no pude, olvidé llevar mi libreta o algún libro, Chase no dejó las llaves del auto así que no podía encender el estéreo no me quedó de otra que acurrucarme  como mejor pude en el asiento. Chase dejó olvidada su chaqueta de cuero, la acomodé y la usé como almohada. No sé qué me pasó pero al sentir su perfume me sentí adormecida, tranquila, cómoda. Tanto que me quedé dormida lentamente.
—¿Tanto me extrañaste Meg?
Desperté lenta y pesadamente con la voz de Chase y su rostro a milímetros del mío observándome detenidamente. De inmediato me senté en el asiento mirando al frente para huir de él. Noté que mi corazón latía rápidamente golpeando mis costillas sin piedad, debía ser por el susto.
Chase sonrió a medias, encendió el motor y condujo con dirección a casa lentamente.
    Meg, estás muy callada, ¿Pasa algo?
    No, para nada.
    ¿Es por lo de anoche?
Me ruboricé y desvié la vista por mi lado del auto.
—No es nada.
Chase no preguntó nada más  de pronto frenó en seco.
—¿¡Que sucede!?— pregunté exaltada.
—Esa cosa se metió en el camino.
Estiré mi cuerpo para mirar fuera del parabrisas y mis ojos e encontraron con un hermoso cachorro asustado en medio de la pista.
—¡Cosita!— Abandoné el automóvil en medio de mi trance producido por le tierno cachorro.
—¡Alto Meg! ¿Qué crees que haces? — preguntó Chase a mis espaldas, aprecía molesto.
Me arrodillé para tomar al cachorro entre mis manos, el pequeño Jack Russel se veía amigable.
—¡Meg, no toques esa cosa no sabes donde ha estado!
—¡Tampoco sé dónde estuviste tú, pero igual vivo contigo!
Chase parecía molesto. El pequeño perrito dejó caer su cabecita contra mi pecho y yo estuve a punto de derretirme de tanta ternura.
—Vamos Meg, suelta al perro y volvamos a casa, se hace tarde.
—¡No lo dejaré solo!
—Entonces te quedas. —empezó a caminar con dirección al auto.
—Va, está bien.
—Ya, deja de jugar y sube al auto.
—Los dos, lo tomas o lo dejas.
Se lo pensó por un instante y al fin  respondió de mala gana.
—Suban, pero pobre de ti que dejé un regalo en mi auto.
—No lo hará, ¿verdad  pequeñín?— le pregunté al perrito.
Chase rodó los ojos y subió al auto.
—Te acusarán de robo.
—No, él no tiene ningún collar de identificación.
—Mi madre es alérgica, no podrás ocultar a ese perro por mucho tiempo.
—Bien, pero tú vas a ayudarme.
—¿Yo por qué?
—Por qué lo recogiste de la calle, le diste un hogar, eres ahora su padrino.
Chase se mordió el labio inferior en señal de disgusto, solté una sonora carcajada al verlo tan molesto. Me miró de reojo y sonrió ligeramente.

*/*/*/Al llegar a casa. */*/
Chase, Ian y yo le creamos una casa improvisada a MR. Toffee (nombre que yo le puse a pesar de los reclamos de esos dos) su casita está en el depósito, conseguimos mantas y unos platitos para el agua y la comida sólida.   
Mr Toffee no ha dejado de jugar con Ian y conmigo, Chase se mantenía al margen viéndonos de lejos. Noté que desde que llegamos a casa había evitado tener todo tipo de contacto con el perrito.
—¿También eres alérgico? — pregunté
—No.
—Entonces por qué no lo acaricias un poco.
Le coloqué al señor Toffee en brazos y no le quedó de otra que recibirlo.
Fue extraño sabes, Chase estaba tan serio y de pronto cuando el can le lamió la cara empezó a reír como un niño pequeño. Una  risa sincera y contagiosa, tan pura que decidí involuntariamente atesorarla en mi memoria.

*/*/Por la noche */*/*
La cena transcurría en calma con los tres en la mesa (madame, Chase y yo), en absoluto silencio, haciendo sonar ocasionalmente los utensilios. Cuando de pronto el silencio fue interrumpido por un doloroso llanto…canino.
Madame alzó la mirada y nos inspeccionó con la mirada a Chase y a mi, ambos atacados de los nervios intercambiamos miradas.
—¿Qué es ese sonido?—Preguntó madame a punto de levantarse de la mesa.
—Oh madre, el nuevo ringtone de mi móvil, discúlpame lo olvidé en la cocina—Chase abandonó la mesa y en cuestión de segundos Mr Tofee dejó de llorar.
Terminé mi cena y esperé a que madame se retirara a su habitación para alcanzar a Chase en el depósito. La escena que vi a continuación me robó el corazón.
Chase dormido en el suelo del depósito con el pequeño Mr Toffee entre brazos. Me acerqué a ellos con sumo cuidado para no despertarlos, ambos se veían muy apacibles.
Sonreí a gusto y me senté junto a ellos.
Decidí estrenar el móvil que madame me obsequió hace días atrás e inmortalicé el momento.¡Quién lo diría! Chase tiene un lado tierno.Mr Toffee era ahora nuestro secreto y el símbolo de nuestra alianza, por primera vez me sentía un poco cercana a él y por desgracia algo en mi interior no quería que ese sentimiento desapareciera jamás.
Veremos qué pasa mañana.

viernes, 23 de mayo de 2014

Liebster Award!


Queridos lectores, estoy muy emocionada, por segunda vez que me nominan a un premio Liebster! wow!
Agradezco a María Virginia y su blog  por la nominación.

Las reglas oficiales son las siguientes:

  1. Debes Tener ya un Liesbter para poder Nominar a un total de 5 ó 11 ó 20 Blogs Dependiendo del abarcamiento de su Blogs, escoge el número de Nominados 
  2. En Los Liebster se es Nominado entre las selecciones de algún Blogger ya ganador de uno y que nomine a cierta cantidad, estos nominados se convierte en ganadores al momento que respoden las preguntas que se le han señalado y nomina a otros blogs, de inmediato ya es ganador de un Liebster Award. 
  3. Al Ser Nominado a un Liebster, debes Seguir al Blog que te otorgó la Nominación 
  4. Luego de Seguir Al Blog que te Nominó debes contestar exactamente 11 preguntas que te realiza el Blogger ó escribir 11 cosas sobre ti, es decisión del Blog que te nomina si te realiza 11 preguntas ó pide saber 11 cosas sobre ti ó las realiza ambas. 
  5. Al Ser Nominado debes visitar cada uno de los otros Blogs con los que fuiste Nominado y si deseas seguirlos 
  6. Al Momento en que Nominas a tus 5 ó 11 ó 20 Blogs debes hacerles saber de su Nominación, utiliza plataformas como comentarios en sus Blogs y comunicarles ademas via Twitter y Facebook, en Twitter puedes mencionar si deseas a @LiebsterAwards para dar prestigio a tus Nominaciones 
  7. De Esta Forma Continuas la cadena, Nominando a 5, 11 ó 20 Blogs, estos a su vez Nominan a cierta cantidad de estos tres dígitos señalados

 1. ¿Cuál fue el primer libro que leíste?
El pirata Garrapata

2. ¿Quién es tu escritor favoritos?
Dan Brown
 3. ¿Cuál género literario prefieres?
Juvenil, romance y sobrenatural 

4. ¿A qué edad descubriste tu gusto por escribir (o leer)? 
Por leer a los 9 años 
Por escribir a los 14

5. ¿Cuál es tu película favorita?
Frankenweenie 

6. ¿Según tu gusto, en cuál década se ha hecho el mejor cine?
No soy muy conocedora del cine, pero me gusta la época del 2000

7. ¿Quién es tu director favorito?
uhm , paso.

8. ¿Cuál, para ti, es el mejor género en el cine?
Comedia romántica 

9. ¿En qué país vives?
Perú 

10. ¿Cuál país te gustaría conocer?
En alguno de Europa

11. ¿Dulce o salado?
ácido :)





Mis nominados: 

*próximamente

11 preguntas que deberás responder

1* ¿Cómo nace tu blog?
2*¿Quién te inspira? 
3*¿Música/banda favorita?
4*¿Un amor platónico?
5*Eres Escritor(a) o Lector (a) 
6* Sueño más loco y/o extraño
7* Personaje literario favorito 
8* ¿Te gusta el anime? ¿Anime favorito?
9* Tres palabras que mejor te describan 
10* ¿Solitario (a) o popular?
11* Tu clima favorito (lluvia, sol, nieve?) 


 eso es todo!! Saludos! ^^ 


sábado, 17 de mayo de 2014

Día 8

Lunes 7 de Octubre

Hoy me siento muy curiosa. Me he pasado toda la noche pensando cosas y una interrogante gigante ha llegado a mí. ¿Qué le pasó al padre de Chase?  Obviamente es un tema delicado y no puedo preguntárselo a Madame o Chase directamente. Tendré que averiguarlo por mi cuenta.
Luego del desayuno, en el que actué de costumbre para no levantar sospechas, me dirigí al depósito en busca de los ahora bautizados X files de la familia Marshall y ¿qué crees? ¡Desaparecieron!  Revisé el lugar pero no había ni rastro, ¿Quién pudo saber de mis sospechas? ¿Quién se encargó de ocultarlos?
—¿Qué buscas aquí?—preguntó Chase a mis espaldas.
Su presencia me asustó y pegué un brinco.
—Los X files—susurré desanimada.
—¿Los qué?
—Nada, nada importante.
—Andas rara Meg, espero no estés pensando cosas extrañas.
Mi cuerpo se quedó rígido, ¿acaso descubrió mis intenciones?.
—¿Raras como qué?
—Raras, sólo raras.
Abandonó el depósito, esperé que se alejara lo suficiente para salir. ¿Qué rayos imaginaba Chase?
Al salir del depósito me encargué de buscar a Ian para continuar con mi investigación, pero no apareció por ningún lado. Derrotada me dejé caer en el sofá de la sala desde donde escribo estas líneas, esperemos mi investigación progrese en las siguientes horas.
Por la tarde */*/
Madame no almorzó en casa, tenía una junta de negocios o algo así. Chase, para variar, estaba fuera haciendo quién sabe qué. He almorzado con Ian y Dorothy en la cocina, decidí que cuando los dueños de casa no estén podía permitirme las informalidades que madame tanto detesta. Fue interesante y divertido de no ser por que perdí mi tiempo conversando de cosas triviales y para cuando recordé el asunto Chase ya estaba en casa junto a nosotros buscando algo de comer en la despensa.
Di un corto paseo por el patio mientras planeaba una forma de enterarme de todo, hasta que Dorothy se dio cuenta que algo me pasaba, se acercó a preguntar.
—Meg, estás muy pensativa. ¿Sucede algo?—preguntó y  me miró con esos enormes ojos oscuros maternales a los que no les puedes decir que no.
—Hay algo que me estoy preguntando desde hace mucho. ¿Qué le pasó al  padre de Chase?
Dorothy miró hacia otra parte, respiró con pesar como si le doliera recordar. Me hizo un gesto indicándome que me sentara en las silletas al lado de la piscina para continuar, finalmente  habló.
—Creo que ya te enteraste de los problemas de Chase con las tormentas…
—Si— ¡Dorothy, no quiero saber sobre eso!
—Ocurrió hace mucho tiempo, cuando Chase tenía unos ocho años. La familia Marshall salió a comer fuera, por aquel entonces la fama, los negocios y la fortuna de madame estaban en crecida lo cual causó la envidia de otros a su alrededor. Ese día volvían de un restaurante, era una noche lluviosa, llena de truenos y relámpagos. Madame cometió la imprudencia de ir sin guardaespaldas, el enemigo aprovechó para atacar. Los tres fueron encañonados con armas, los obligaron a bajar de la camioneta en la que viajaban y uno de los ladrones tomó a Chase para llevárselo, su padre, Víctor Marshall, lo impidió pero en medio de la pelea recibió un disparo mortal, directo en el corazón. Los ladrones huyeron al ver la gravedad de su atentado. Tal vez su idea solo era secuestrar a Chase y pedir un rescate, pero se les escapó de las manos. El pobre Chase vio morir a su padre desangrado, en la entrada de la mansión. La ayuda llegó demasiado tarde.
No pude creerlo, en realidad es demasiado, un niño tan pequeño… ¡cómo pudieron matar a su padre frente a él!
—Desde aquel entonces Chase no volvió a ser el mismo, tiene terror a las tormentas, jamás superó el trauma de esa noche.
—Ya lo creo, era por eso.
—Creció siempre metiéndose en problemas, tal vez trata de alguan forma de llenar el vacío que dejó su padre.
Me quedé helada al recibir la información de golpe, agradecí a Dorothy por la charla y me retiré a mi habitación para asimilar todo.
Desde un inicio pensé que Chase era un niño mimado, pero jamás imaginé todo lo que pasaba por su mente, ni siquiera en mis más locos sueños hubiera pensado que Chase sufría. Lo miraba como alguien que podía comprar todo con dinero y manejar el mundo a su antojo, me equivoqué y me siento terrible por pensar siempre lo peor de la gente.
Quiero llorar, quiero disculparme con él por tratar de alejarlo siempre, a lo mejor  sólo quería alguien con quien hablar, y yo siempre le traté a la defensiva.
No puedo seguir escribiendo, mis lágrimas remojan la libreta. Discúlpame.

*/*/*/*/*/Me dejé llevar
Chase llegó a casa después de la cena, ingresó a mi habitación en la cual había estado llorando durante los últimos minutos. Me miró con sus ojos esmeralda y por primera vez pude ver dentro de ellos, ahora si noté su dolor, el vacío en ellos.
No logré controlarme, me lancé sobre él envolviendo su torso en un abrazo de oso. Ya te imaginas, Chase no se lo esperaba, primero estuvo sorprendido y luego respondió a mi abrazo mientras acariciaba mi cabeza suavemente.
—¿Por qué tanta emoción de pronto, Meg?— preguntó entre risas.
Enterré mi rostro en su pecho, no respondí nada y lo apreté con más fuerza imaginando que la presión de mis brazos podría reconfortarlo un poco.
No sé por qué pero quiero ayudarlo, quiero quitarle ese pesar de encima, quiero que sus ojos brillen, quiero verlo sonreír de verdad.
Básicamente, eso lo cambia todo de aquí en adelante.  


domingo, 11 de mayo de 2014

Día 7

Domingo 6 de Octubre

El día ha pasado cargado de situaciones terribles e incómodas.
Para empezar, madame decidió que era hora de dejar de escondernos de la prensa.  Nos obligó a ir al club deportivo, mencionó que tarde o temprano se darían cuenta que no tenemos nada que ver y los rumores sobre nuestro falso noviazgo acabarían más rápido.
No pude concentrarme en la cancha de tenis, unos cinco reporteros lograron colarse en el club, nos seguían de cerca, nos tomaban fotos y estaban incomodándome por completo.
Chase traía puestas unas gafas oscuras que no se quitó en ningún momento durante el día, sospecho que trae ojeras otra vez. Hubo un momento en el que me dejó sola en la cancha y como si fuera poca presión, adivina quién apareció en medio. El insoportable Zigmund Kydd, sí, el mismo del escándalo de la otra noche, vistiendo un traje de tenis y cargando al hombro una bolsa con sus implementos.
—¡Hola, Meg!— saludó coquetamente.
—No vuelvas a hablarme.
Di media vuelta intentando huir de él, pero me tomó del brazo para detenerme y los periodistas al rededor se acercaron más para captar el momento.
—Vamos Meg, esto nos conviene a ambos, tú te haces famosa, yo vuelvo a las portadas ¿Qué te parece?—susurró.
—No muero por salir en los periódicos.
—Lo lamento, yo sí.
Zigmund se lanzó sobre mí intentando besarme, forcejeé con él y para librarme tuve que propinarle un rodillazo en su área noble.  Zigmund se dobló de dolor y cayó al suelo. Rápidamente un flash captó el momento. Me giré en su dirección y hallé al fotógrafo.
—¿¡Qué quieres fotografiar  idiota!?— estaba completamente fuera de mí.
Le quité la cámara de las manos, la lancé al piso y la hice añicos ante la mirada llorosa del reportero. El resto de sus colegas se acercaron para fotografiar el hecho.
Lo admito, no debí hacerlo, pero en ese momento no era yo. Créeme, mi versión malvada se apoderó de mí y en verdad lo siento, descargué toda mi ira con el reportero. ¿Qué harías tú si tuvieras a un grupo de paparazis siguiéndote a todas partes?
Chase me tomó de la mano y a toda carrera me alejó del escándalo, subimos a su auto y partimos sin rumbo.  
No pude, en verdad traté de contenerme pero no pude, lloré y dejé salir en forma de lágrimas toda mi cólera y frustración. Chase me había llevado de vuelta a su lugar especial y ahí en medio de la nada dejé salir todo lo que tenía guardado en mí. Sentía que mi mar de lágrimas podría regar todo el bosque.
Chase se sentó junto a mí y aunque no dijo nada su sola presencia me ayudó a mantenerme. Quería volver a casa, a mi verdadera casa y en momentos como este me hacía falta realmente un abrazo de mi madre, una palabra de aliento de mi padre. Recordarlos no hizo más que traerme dolor. En ese momento sentí que me ahogaba, que no podía con todo lo que me pasaba y como por arte de magia terminé en los brazos de Chase, dejé de llorar por la sorpresa y noté que él me apretaba con fuerza contra su pecho.
—Tranquila Meg, sólo resiste un poco más. Todo esto acabará pronto.
Me sorprendió lo serio y maduro que sonó en ese momento y al darme cuenta de la embarazosa situación en la que estábamos me sonrojé al límite, me alejé de sus brazos y le agradecí en voz baja   sin darle la cara.
En otra ocasión él se hubiera burlado y hubiera aprovechado la situación para regodearse de lo irresistible que es para las mujeres, pero no lo hizo. Se quedó callado mirando al horizonte. Tal vez después de todo Chase sí es una buena persona.
Al llegar a la mansión nos abrimos paso como mejor pudimos entre un mar de reporteros, madame ya estaba enterada del incidente de la cámara y parecida muy molesta, afortunadamente Chase la detuvo calmadamente y ambos me dejaron el camino libre hasta mi habitación.
Pasé el resto del día tumbada en mi cama desde donde escribo estas líneas, Ian ha llamado a mi puerta un par de veces pero no he respondido, hoy no tengo ganas de nada, mañana cuando mis ánimos mejoren me disculparé con madame por mi mala actitud y tal vez también tenga que hacerlo con el reportero.
*/*/*/*Por la noche
Cuando pensé que todos estaban dormidos bajé a la sala y encendí la tv. Lo primero que vi me enfrió el cuerpo.
“La nueva niña mimada de la farándula, protagonizó otro escándalo hoy tras golpear a un reportero y luego destrozar su cámara”
Se mostraba la foto del momento preciso. Apagué la televisión con el control remoto.
Ian apareció a mis espaldas.
—Has estado evitándome todo el día.
—Lo siento, no quiero destruir algo preciado para ti.
—Meg, sé que puedes sentirte sola en esta mansión pero sabes que tienes un amigo para escucharte.  Siempre que me necesites.
—Gracias Ian.
—Y aunque parezca increíble Chase también es de confianza. Créeme que él ha pasado por peores escándalos que los que tú estás viviendo y ha sabido reponerse.
—¿En serio?
—Sí. Luego de la muerte de su padre, los problemas financieros que afrontó madame y el acoso en su escuela, Chase andaba en los tabloides desde pequeño, pero míralo ahora, el sigue en pie, no se dejó hundir por lo que un idiota escribió sobre él.
—Entonces si el idiota de Chase pudo, yo también podré, ¿No?
Asintió con la cabeza.
Luego de nuestra plática Ian me condujo al sótano de la mansión donde había un montón de cajas apiladas llenas de polvo y telarañas. Se notaba que nadie las había movido en años hasta hoy. Y sabía por qué. Los tabloides guardados en su interior eran como los X files de la familia Marshall, todos sus escándalos y problemas, la mayoría tenían que ver con Chase. No voy a mentirte, no alcancé a leerlos todos, les eché una rápida ojeada pero puedo decir que las pocas cosas que leí no pintaban bien y pude por un segundo sentirme afortunada que la prensa no sea tan malvada conmigo.

Por favor, ¿Qué más puede pasarme?

sábado, 3 de mayo de 2014

Día 6

Sábado 5 de Octubre

Chase no se equivocó. Lo que pasó hoy es el inicio de un enredo tormentoso, estoy segura de ello al mil por ciento.
Apenas amaneció escuché los gritos de madame, al parecer estaba histperica. Bajé al comedor y Chase me tendió un ejemplar de periódico.
—Felicidades, ya eres famosa Meg.
Tomé el periódico en manos, estaba desesperada y casi me desmayo al ver la portada.
QUIEN ES ELLA?
Y una foto mía junto a Chase.
Ian se acercó a mí y esperó mi reacción.
—Dime que es el único titular en el que aparezco
Negó con la cabeza mientras se mordía el labio inferior en señal de preocupación.
Me acerqué a toda carrera a la mesa de centro, encontré más de diez titulares entre revistas, periódicos y semanarios que se preguntaban por mi e incluso tenían hipótesis, lo peor de todo es que me consideraban la nueva conquista de Chase.
Madame estaba desesperada. Y yo estaba a punto de estallar de ira. ¿Cómo te sentirías tú al ser involucrado con un niño rico? Yo me siento terrible, ¡quiero escapar!. Pero los titulares no son la peor parte. Me asomé a la ventana vi a cientos de paparazis intentando entrar a la mansión con cámaras en mano, los flashes me cegaron por un momento, los pocos empleados de la mansión no lograban darse abasto del todo para protegerla de los intrusos.
—Reforzaremos la seguridad, no te preocupes— dijo madame a mis espaldas.
—¿Está segura?  ¿Qué es lo que quieren?
—Tu nombre, tus datos, les interesa saber quién es la nueva novia de mi hijo y porqué vive en la casa con él.
Me escandalicé ante la suposición.
—¡yo no tengo nada que ver con Chase!
— lo peor de todo es que también te están involucrando con la familia Kydd
— ¿y esos quiénes son?
—la familia del chico al que Chase golpeó para defenderte.
—No puede ser, ese tipo me estaba acosando. ¿Cómo pueden ahora involucrarme con él?
—tu sabes cómo es la prensa, además los Kydd la compraron a su manera. Quién sabe que estarán planeando para acaparar portadas.
Jamás en la vida había imaginado que llegaría a odiar tanto a alguien a quien acababa de conocer.
Estaba segura que en cualquier momento los paparazis entrarían en la casa y nos atacarían con sus mil preguntas, tenía miedo y sentía que toda la culpa era únicamente de Chase. Cuando madame se retiró de la sala aproveché para tirarle un cojín en la cabeza.
—¡Hey! Amaneciste violenta Meg.
—¡Todo es tu culpa! Tu y yo no tenemos nada que ver, más te vale salir y decírselo a la prensa.
—Claro.
—¿Qué?
Me sorprendió que aceptara tan fácilmente.
Chase se puso de pie y caminó varios pasos con dirección a la puerta principal.
—Saldré y les diré que no tengo ninguna relación con una niña molesta como tú, el único que puede soportarte es Zigmund K. tu novio.
-¡Qué! ¡Nooo!

Intenté detenerlo, pero Chase ya estaba a un paso de la puerta, en medio de mi desesperación no tuve mejor peor idea que saltar a su espalda intentando tumbarlo, pero todo fue en vano. Chase abrió la puerta y fuimos cegados por una docena de  flashes. Chase con un ojo más pequeño que el otro a causa de la luz cegadora y yo montada en su espalda con los brazos alrededor de su cuello casi ahorcándolo. Ya te imaginas la portada de mañana. 

jueves, 1 de mayo de 2014

Día 5


Viernes 4 de Octubre

Han pasado muchos días. Lo sé y lo lamento. No he podido escribir estuve muy cansada repitiendo la rutina de salir con Chase al club deportivo y acompañarlo hacer todas sus cosas.
Todo parecía en orden para este viernes en el que tenía planeado ver alguna película en el gran televisor del living y acostarme temprano. Pero no fue así.
Madame entró a mi habitación.
—Meg, alístate. Irás al club con Chase.
—¿Al deportivo? Pero si es de noche!
—No, a un club nocturno
—Madame con todo respeto, no me siento bien
—No te lo pregunté Meg, es una orden
—Si señora— respondí con disgusto
—Usa esto— dijo y me trajo unas bolsas de ropa, luego se retiró
El vestido es muy bonito, pero no lo veo como algo que yo me pondría, ¡Es muy corto!  Definitivamente Madame no conoce mis gustos. Pero el problema no era el vestido, sino los tacones Prada. ¡Es imposible que camine sobre esas cosas! ¡No tengo equilibrio!
Llamé a Ian. Al fin y al cabo él es el único en esta casa que de alguna forma podría ayudarme.
—Ese vestido te queda muy bien— dijo al verme
—Gracias. Pero no es necesario que mientas. Sé que me veo ridícula.
—No miento
—¿Podrías ayudarme con el maquillaje?
—Meg, ¿Quién crees que soy?  No sé nada de eso—
—Tienes razón, me equivoqué de persona
—Pero conozco a alguien que sí puede ayudarte
Salió de la habitación a toda prisa y trajo a Dorothy, la cocinera. Quien diría que también era una gran maquilladora.
Terminada mi transformación forzada, Chase vino a buscarme.
—Guau—  dijo con los ojos abiertos al máximo
—¿qué?— pregunté asustada ¿Acaso me veía tan mal? 
—Te ves increíble. Aunque esos zapatos no son la mejor opción. ¿Segura que puedes andar con ellos sin lastimarte?
—Si, tal vez no—
Ian rio tras de nosotros.
Chase y yo salimos en su lujoso Porsche con dirección a la ciudad. Él también se veía muy bien, parece que tiene buen gusto para vestir. Zapatos militares (parecen sus favoritos) pantalones oscuros, camisa blanca, corbata negra y chaqueta de cuero.  Por desgracia le quedaba muy bien.
Al llegar al club las cosas cambiaron. Decenas de chicas esperaban la llegada de Chase Marshall.  Bajamos del Vehículo, él le dio las llaves del Porsche al chico del valet . El anfitrión quitó la barda y nos dejó pasar. Intentaba mantener el equilibrio con estos zapatos pero de verdad resultaba muy difícil. Chase tuvo que sostenerme un par de veces para no caer.
Una vez dentro del club Chase se alejó de mí para reunirse con unos muchachos y muchas chicas. Luego empezaron a bailar. Busqué un lugar relativamente tranquilo donde sentarme y esperar la hora de regreso. Eso de andar en clubes no es lo mío.
—Hola nena, ¿quieres bailar? – preguntó un tipo muy alto acercándose a mi
—No, gracias— respondí siendo cortés—
—¡Vamos no seas pesada!— dijo e intentó jalarme de la mano, la retiré al instante antes de que pudiera tocarme
—Te lo advierto, ¡Aléjate!—
Tal parece que el ruido y la música alta impidieron que el extraño me escuche con claridad. Me tomó del brazo con fuerza y empezamos a forcejear.
—Quita las manos de mi chica— ordenó Chase al extraño
¿Por qué se toma ese tipo de atribuciones?
El tipo me soltó bruscamente, me quedé sobando mi brazo adolorido.  El extraño sonrió descaradamente y se acercó a Chase
—Quien lo diría, Chase Marshall defensor de doncellas— le dijo con sorna
—¡Lárgate y no vuelvas a molestarla— ordenó Chase
—Estamos por verlo. Tal vez ella esté interesada en mí—
Chase le lanzó un puñetazo en la cara.
—¡Ven!— me llamó y en medio del alboroto salimos del club rápidamente por la puerta trasera.  Me quité los zapatos para poder correr junto a él.
Una vez en el estacionamiento recuperamos el aliento.
—¿Qué fue eso? Yo pude defenderme sola
—¿Sola? Meg, no matarías ni a una mosca. Era claro que alguien tenía que defenderte.
—Entonces ¿Debo darte las gracias?
No respondió. Buscó al hombre del valet, subimos al auto y regresamos a casa.
—Lamento haber arruinado tu noche— le dije
—No hay problema. No fue tu culpa y además no quería quedarme
—¿Crees que tu madre se enterará?
—Lo hará. Había cientos de reporteros en ese club
—¿Qué hacemos ahora?
—Será mejor contarle la verdad. Tal vez ella pueda ayudar
Tragué en seco. No me parece buena idea.
Y así resultó.
—¡Qué!— gritó madame y su voz se escuchó en cada rincón de la mansión.
—Madre, no fue nuestra culpa. Ese tipo estaba molestando a Meg— dijo Chase
—Ya sé que no fue su culpa. ¿Pero por qué tuviste que golpearlo? ¡Aparecerás mañana en todas las portadas de los medios!—  gritó Madame
—Le diré a Dorothy que le traiga una infusión de manzanilla— dijo Ian
—¡Nada de manzanillas! ¡Tráeme el teléfono ahora! Tenemos que comprar a la prensa—
Ian corrió y en menos de un minuto apareció con el teléfono inalámbrico en manos. Madame lo tomó bruscamente y marcó un número, los dedos se le resbalaban, tal parece que estaba atacada de los nervios.
Pidió hablar con el jefe de prensa de un diario local, esperó varios minutos en la línea hasta que el hombre contestó. Intercambiaron palabras, no logré prestar atención a lo que decía madame, sólo veía a Chase que mantenía la expresión neutra. Por un momento pensé en tomar su mano y apretarla con  fuerza, pero sería bajar la guardia ante él, ¡Eso nunca! Luego de un momento de silencio madame colgó el teléfono y nos dio las espaldas. Se acercó a una ventana cercana.
—¿Madre que está pasando?— preguntó Chase.
—No pude. Se nos adelantaron los Keed.
Madame se tumbó rendida sobre un sofá con las manos sosteniendo su cabeza.
—Es mejor que la dejemos sola— dijo Chase tomándome del brazo, me llevó fuera de la habitación.
Estaba  muy confundida y por qué no decirlo, asustada.
—¿Chase, que va a pasar ahora? —pregunte buscando su mirada.
Él se limitó a mirar al frente y una sonrisa macabra apareció en su rostro.
—A partir de ahora será una gran aventura Meg, espera a ver lo que pasará mañana.
Dio media vuelta y se dirigió a su habitación calmadamente.
No puedo mantener la calma como el, ¿qué pasara ahora?, ¡cuánta angustia!