sábado, 26 de julio de 2014

Día 16


Sábado 9 de Noviembre.

/*/*/*/* Por la mañana/*/*/*
El día comenzó con una entrega especial de Madame. Ian entró en mi habitación trayendo consigo unas bolsas enormes con un vestido blanco y zapatos de diseñador que madame había escogido especialmente para mí.
Me sentí incómoda otra vez. Encima que voy obligada a la fiesta tengo que vestir cosas que no elegí.  Por lo menos el vestido es recatado, pero los tacones número doce serán un gran problema.

/*/*/*/*Por la tarde/*/*/
No he visto a Chase en todo el día, a lo mejor está alistándose también. Dorothy se encargó otra vez de mi maquillaje y de arreglarme con el peinado. En verdad es una experta en la materia. Ella usaba su uniforme de servicio de siempre, me sentí apenada de no tenerla como invitada en la fiesta. Ian corría de aquí a allá con el teléfono en la oreja acordando los últimos detalles de la fiesta.
/*/*/*/*07:00 pm La fiesta comienza. /*/*/*/
Estoy sola en mi habitación. Oigo en la sala el ligero rumor de las voces conversando y un tenue sonido de violines. Está sí que es una fiesta elegante. No como las fiestas a las que me tiene acostumbrada Chase. En fin, estoy esperando la llamada de Ian quien me sacara de la habitación en el momento justo en el que Madame me llame para presentarme ante todos, tendré que bajar las escaleras ante la vista curiosa de todos sus invitados.  Ruego por no caer con estos zapatos tan altos.
*******
El momento llegó y felizmente todo salió bien. Logré bajar ante las miradas clavadas en mí. Sentía un ligero temblor en las rodillas al andar pero controlé mi miedo hasta llegar al último peldaño.  Entre la gente logré ver a Chase vestido muy elegante con un terno negro y camisa lila, me miraba con los ojos llenos de brillo y una sonrisa en el rostro. Su presencia me calmó de inmediato. Respondí a su sonrisa en agradecimiento.
Madame me esperaba al final de la escalera, me tomó de la mano y me llevó por toda la habitación de grupo en grupo presentándome a los invitados. Tantos nombres que no podía ni recordar. Hasta que nos acercamos a un grupo que de inmediato se me hizo familiar.
—Meg, creo que ya conoces a los Kydd, él es el padre de Zigmund, Eleodoro Kydd.
Por si fuera poco existían más Kydd y todos tan molestos como Zig.
Zig me miraba con ojos raros, como un cazador. Me sentí incomoda e intenté retirarme pero madame me detuvo tomándome del brazo y susurró muy bajito a mi oído.
—Sé amable con los Kydd. Ellos ayudaron mucho con mi retorno a la actuación.
Intenté de verdad ser amable con ellos pero preferí seguir el consejo de Chase, hacerme la muda.
Apenas tuve la oportunidad huí a la cocina. Estaba a oscuras y vacía felizmente. Me quité los tacones y descalza caminé hasta la mesa donde me senté intentando relajar mis pies adoloridos. Un sonido a un lado me alertó al instante.
—¿Quién está ahí? — pregunté nerviosa. 
Una figura emergió de la oscuridad.
—Lo siento no quise asustarte.
Era un chico delgadísimo de ojos claros, piel pálida como la de un vampiro y cabello oscuro despeinado. Traía la corbata desbrochada y un aspecto bastante fresco. ¡Al fin alguien joven en esta fiesta!
—No hay problema dije.
—La fiesta está muy aburrida.
—Ni lo digas.
—Soy Andrew, puedes decirme Andy.
—Un gusto, Meg.
—Por lo visto tampoco te gustan este tipo de eventos, Meg.
—Para nada.
Me dio una sonrisa tímida.
Su rostro se me hace un poco conocido, pero no recuerdo de dónde. Parece una buena persona. Sería interesante entablar amistad con él.
—¡Ahí estás, al fin te encuentro!
Un tercero se unía a nosotros y por un instante me pareció que hablaba conmigo, tardé un poco en darme cuenta que se dirigía a Andy.
Un chico del talle de Andy, con la piel ligeramente bronceada y la cabeza llena de rastas atadas en una elegante coleta alta. Sus ojos eran del mismo tono azulino de los de Andy.
—Debí sospecharlo, mi querido hermano siempre huyendo de las multitudes— comentó en tono burlón.
Andy miró al piso en señal de disculpa.
—Lamento incomodarte. Thomas Miller para servirte y por lo que veo ya conociste a mi gemelo, Andy.
¿Thomas Miller?  Lo sospechaba pero no podía creerlo. Él es el actor juvenil más famoso del momento, apareció en la película de vampiros anochecer, y en escuela para zombies adolescentes. Si fuera una de esas fanáticas locas ya me hubiera lanzado sobre él.
—Debí imaginarlo. Thomas Miller y Andy Miller, tú eres el vocalista  de LUST.— dije refiriéndome a Andy.
Él se sonrojó al verse reconocido. Me parecía increíble que sean ellos. Alguna vez tuve un par de canciones de la banda de Andy en mi reproductor de música y vi las pelis de Thomas. Ellos son los gemelos más famosos del momento.
—Pensé que deberías volver a la fiesta pero ya veo que estas acompañado de la anfitriona. —Le dijo Thomas.
Andy abrió los ojos como platos.
—¿Tú ofreces la fiesta? Discúlpame, no quise decir que estaba aburrida ni nada por el estilo.. no era mi intención…
Solté una carcajada y con un movimiento de mano le hice detener sus disculpas.
—No te disculpes, pienso lo mismo. Esta fiesta es terrible y en realidad no soy la anfitriona. Técnicamente soy una invitada más.
Andy sonrió viendo al piso.
Me costaba creer que en persona fuera tan tímido y tan desenvuelto en el escenario. Su gemelo era el polo opuesto, completamente seguro de sí mismo. Su sola presencia irradiaba poder.
—¿Meg, tienes planes de ingresar al mundo de la actuación? —preguntó repentinamente Thomas.
—¡oh no! ¡Clro que no!
Pareció decepcionado.
—Oh, ya veo. Pensé que el motivo de esta fiesta era presentarte para conseguir algún contrato.
—No, esa no es la intención. A menos que Madame ya quiera deshacerse de mí.
Ambos me miraron confundidos.
—No se preocupen yo me entiendo.
—Bueno pero si algún día estás interesada en la actuación no dudes en contactarme. Madame tiene mi número.
—Gracias.
—Pero si prefieres la música, Lust siempre tiene espacio para alguien más. —agregó Andy.
—Muchas gracias ambos son muy amables.
Chase entró en la habitación repentinamente. Echó un vistazo rápido a los gemelos y puso cara de pocos amigos.
—¡Hey! ¡Buenas noches Chase! —saludó Thomas.
Chase sólo respondió con un movimiento de cabeza. Me preguntaba el porqué de su repentina mala actitud con ellos.
—¿Meg, quisieras bailar la siguiente pieza conmigo?—Preguntó Thomas de la nada.  
—Claro por qué no. Pero soy terrible bailando.
—No hay problema, veremos qué sale.
Me pareció ver que Chase apretaba los dientes a más no poder. Ideas mías de seguro.
Me coloqué los zapatos de nuevo y salí del brazo de Thomas por el costado de Chase. Al pasar  por su lado sentí una punzada de dolor en el pecho, como si algo me impidiera continuar. En realidad esperaba que Chase apareciera y me invitara a bailar con él, pero no dijo nada. Tal vez era eso. Esa pequeña pena en mi corazón punzando fuertemente.
—¿Todo bien? — preguntó Thomas dándome una mirada de soslayo.
—Sí, todo bien—respondí sin mirarle a los ojos.
Empezamos a movernos en medio de la multitud y mis pasos torpes le robaron una sonrisa a Thomas.
—Lo siento, te advertí— le dije en voz baja.
—No te disculpes, no tiene caso.
Al voltear hacia la derecha, vi a Chase bailando con Madame casi a nuestra altura. Él no me quitaba la vista de encima, parecía molesto. Disimuladamente noté como se acercaba lo más posible a nosotros, traté de llevar a Thomas más allá pero la multitud me lo impidió.
Chase estiró el cuello tanto como pudo y susurró a mi oído.
—¿Te han dicho antes que bailas como un elefante ebrio?
Apreté los labios, deseaba darle un puntapié en ese instante pero por respeto a Thomas me controlé.
Él me miró confundido.
—¿Estoy incomodándote Meg?
—¡Oh no! ¡Claro que no! Pero creo que es mejor que nos vayamos a un lugar más tranquilo no aguanto más esta fiesta.
—Claro, vamos por Andy y salgamos de aquí.
Abandonamos la pista de baile y en el camino encontramos a Andy. Los tres nos dirigimos al área de la piscina que estaba completamente tranquila.
Andy se tumbó sobre una de las sillas con una mano sobre la frente.
—Tom, ¿por qué me obligas a venir a estas fiestas formales? Odio esto, sabes.
—Lo lamento— me apresuré a decir.
—No es tu culpa Meg, pero aún podemos hacer que este evento se vuelva divertido.
Thomas,  sacó su móvil y colocó un poco de música animada. Empezó a bailar acercándose a mí invitándome a seguirlo. Tímidamente solté algunos de mis torpes movimientos, pero me sentí a gusto. Por fin la fiesta estaba poniéndose  divertida.
Ian apareció de pronto.
—¿Chicos que hacen aquí?
—Buscando un poco de sana diversión—respondió Thomas.
—Meg, madame se molestará si se da cuenta que huiste de la fiesta.
—La idea es que no lo note. —le dije.
—Vamos, quédate con nosotros— le invitó Andy mientras le daba una lata de cerveza que no sé de dónde sacó.
Ian vaciló pero terminó uniéndose a nuestra fiesta improvisada.
—¿Meg, quieres beber un poco?— Preguntó Thomas tendiéndome una lata.
—No, ella no puede beber aún—le regañó Ian y se la quitó antes de que la alzara.
—Ian, nadie va a enterarse.
—Vamos, Ian déjala divertirse un poco— agregó Andy desde su ubicación.
Ian se la pensó, luego me dio la lata.
—Está bien, pero sólo un poco.
Bien Chase, ahora veremos como danza un verdadero elefante ebrio.
**********
Lo que pasó después no lo tengo muy claro. Sólo recuerdo que Thomas e Ian me decían:
—¡Hasta el fondo, hasta el fondo!—
No recuerdo cuantas latas bebí, pero todo se movía de formas vertiginosas impidiéndome mantenerme en pie. Aquello me causaba gracia y no paraba de reír como boba contra mi voluntad. Distinguí una figura en medio de mi vista borrosa. Era Chase y a pesar de la borrachera me di cuenta lo molesto que estaba.
Sin dar mayor explicación me subió a sus brazos y me sacó del lugar ante los reclamos de Ian, Thomas y Andy.
Todo seguía moviéndose fuera de mi control. La gente ya se había retirado de la fiesta, debía ser muy tarde.
—Bájame Chase, estoy bien.
—Claro que no lo estás y mejor no sigas que me molesto más.
—¡oh, vamos! ¡Sólo fueron unas cervezas!
—Meg, no tienes costumbre de beber y menos con ese par de desconocidos.
—No son desconocidos— interrumpí de inmediato.
Parecía una masa casi inerte en medio de sus fuertes brazos.
—Mira lo ebria que terminaste. Ian no debió…
—Al diablo con Ian. Tú estás aquí ahora.
Llegamos a mi habitación y me depositó con cuidado sobre la cama. Sacó los zapatos de mis pies y me envolvió en una manta.
—Chase espera.
—Ahora no Meg. Hablaremos mañana cuando estés bien.
La habitación no dejaba de tambalearse y mi cama se movía de un modo horrible.
—Está bien, vete idiota.

Tiró la puerta tras él.  Eso es lo último que recuerdo.

4 comentarios:

  1. Esa Meg me mata. Y pensé que Andy seguiría tímido en todo momento pero se nota que al sentirse en confianza se muestra como realmente es. E Ian XD más nos vale a todos recordarnos constantemente que tiene una.edad cercana a na de Chase y Meg, ese chico sólo quiere divertirse XD

    ~Chase celooosoo~ -huye-

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